"Diálogos. Dos caminos hacia la luz"

Younes Rahmoun y Josep Ginestar.
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La muestra comisariada por Guillermina Perales, podrá visitarse desde este viernes, hasta el 27 de noviembre

La exposición

Según palabras de la comisaria, el diálogo es el principio del conocimiento, en cuanto que es el medio primordial por el que fluye una corriente de significado, ya sea entre autores de una misma cultura, o de diferentes tiempos y espacios

En la creación, el artista siempre trata de expresar este diálogo, tanto con los referentes que le han precedido, que han hecho que este tiempo sea como es, como con sus contemporáneos, con los que comparte el cuestionamiento de una realidad siempre apremiante.

En la sala de exposiciones, la comunicación con la obra da forma a nuestro pensamiento y posibilita dar presencia a una nueva comprensión del mundo, una comprensión de múltiple autoría.

"Con esta exposición, primera del ciclo Diálogos, iniciamos una nueva etapa en la Lonja del Pescado, en la cual se va a procurar crear una confrontación entre las trayectorias de dos artistas que comparten líneas de trabajo y de pensamiento, y por lo tanto sus obras pueden contemplarse como diferentes caminos que parten de ciertos principios afines, en su interpretación y en sus procesos creativos", ha señalado.

En estos momentos, creemos que es importante mostrar y analizar las conexiones que se establecen entre los diferentes artistas del mismo tiempo y lugar o de diferentes lugares y tiempos. Comprender esas relaciones que existen y han existido, desde el principio de los tiempos, que nos hablan de la progresión del arte mediante el diálogo, ante la visión de otra obra, de otro artista.

El arte que realiza un artista tiene que ver con el conocimiento de su cultura, de su tradición y de su tiempo. En ese dialogo entre tiempos, entornos, culturas, se produce el enriquecimiento del artista y el crecimiento en su obra. Un conocimiento que surge desde la curiosidad por el otro, a partir de las preguntas y respuestas, del intercambio, de ponerse en el lugar del otro.

En esta exposición, podemos observar, por parte de ambos artistas, un arraigo con el paisaje natural y la identificación con una cultura ancestral, con su artesanía, sus materiales y técnicas originarias, inscritos en ese diálogo que el ser humano establece con la naturaleza, para crearse espacios habitables o para entender su lugar en el universo.

Con esta base conceptual, cada uno, desde su interpretación personal, introduce elementos de la contemporaneidad del arte, lo que los lleva, más allá de una relación contingente con esta realidad, hacia lo universal.

En su obra, accedemos al reconocimiento de los elementos básicos que conformaron al ser humano como creador, desde una mirada contemporánea.

Los artistas

Younes Rahmoun (Tetuán, 1975) y Josep Ginestar (Gata de Gorgos, Alicante, 1957), artistas de diferentes generaciones y nacionalidades, nos proponen la idea del viaje al espacio del otro, que no es sino un viaje interior, donde todo cuenta, lo histórico, lo geográfico, lo étnico, lo social, lo económico, lo religioso, lo humano, lo cósmico.

El viaje a Marruecos, por parte de Ginestar, o a la Marina Alta, por parte de Younes, les crea un vínculo de ideas que se concretan en diferentes procesos creativos. En sus obras se percibe una búsqueda del sentido espiritual de estos espacios naturales y del lugar del ser humano, del ser cultural, en ellos. Conceptos, juicios, que les sirven para elaborar discursos en los que se aprecia el diálogo entre sus obras, como la visión del paisaje como campo de experimentación y de los elementos naturales, la arena, la piedra, identificados con el ser en un aquí y un ahora.

Ambos autores utilizan en sus obras las técnicas y materiales de la artesanía popular, la cerámica, el cáñamo, el palmito, sus plantas, sus ritos y construcciones, con la comprensión que les da el lenguaje artístico contemporáneo, por lo que son admirados por la crítica de arte actual.

En Josep Ginestar, la acción en la naturaleza es una parte importante de su trabajo, entendida como proceso meditativo y de experimentación, realizando acciones en el desierto del norte de África, con sus mismos elementos, como el fuego, la arena, las piedras. Buscando la desmaterialización de los objetos hacia una conexión espiritual.

Sus obras exentas las resuelve mediante la unión de diferentes objetos extraídos de la tradición popular, creados con sus materiales, o con su misma concepción de adaptación al medio, como el bolso de caucho, objeto producto de la subsistencia, del reciclado de materiales, en un medio falto de medios, que contiene paradójicamente una esfera dorada. O como el objeto creado con palmito, con un corazón de manzanilla, recreando las técnicas tradicionales de su entorno, pero despojado de toda funcionalidad, sino como símbolo, pleno de sugerencias, en esa visión hacia la tierra, las manos y las mentes que la habitaron y crearon el espacio de la cultura.

Una reflexión sobre los procesos de la materia y de la mirada hacia la realidad natural y cultural que nos rodea, desde los elementos más básicos, estableciendo una relación más allá de lo contingente.

El viaje a Marruecos, al desierto, a un paisaje mínimo, es la búsqueda de esa infinitud en el principio de todo, del despojamiento necesario del místico en su encuentro con una comunicación trascendente. Videos y fotografías, en la exposición, nos muestran sus intervenciones en el desierto, con la escritura de arena o con el fuego.

Josep Ginestar viaja por la cultura marroquí como realizando un viaje de despojamiento hacia su lugar de origen, la Gata de Gorgos de tierra, manzanilla, palmito. La piedra en sus manos se convierte en materia energética, creada por el propio artista, al fundir lentamente la tierra en un pequeño horno, en su estudio, como un alquimista que transforma la materia en energía.

La piedra se muestra sola, como elemento esencial en la sala, o con una cierta acumulación, sobre una estructura metálica a modo de silla, siempre con esa fusión de objetos básicos, elementales de nuestra cultura.

En sus instalaciones emplea el dibujo con arena, como una orografía metafísica de su entorno natural, pero siendo solo arena, escritura.

Josep nos propone como compañero de diálogo a Younes Rahmoun, artista con un profundo sentimiento hacia su cultura y tradiciones, que sabe interpretar desde el lenguaje contemporáneo, siendo por ello valorado en los más importantes museos y centros de arte de todo el mundo.

Younes inicia su camino hacia lo espiritual dirigiendo su mirada hacia la artesanía popular de su país, desde la concepción del arte contemporáneo y las nuevas tecnologías, y como nos presenta en esta exposición, primordialmente, desde su vivencia del paisaje, las montañas del Rif, como campo de experimentación y de meditación, donde confluye todo.

En sus acciones e instalaciones intervienen todos los registros, desde la geometría en la disposición de elementos básicos como las piedras o elementos creados por él, con claras referencias al lenguaje de los símbolos y a diferentes campos del conocimiento, combinados con las nuevas tecnologías.

En esta exposición nos muestra su diálogo con el paisaje, con elementos naturales, que, en muchas tradiciones, a veces muy alejadas, han generado en metáforas, como el árbol, donador de vida, que vemos respirar, interactuar con el medio, desde su aparente quietud o pasividad. Y, sobre todo, la piedra, como elemento esencial constructivo, de la habitación o refugio, o como identidad espiritual que, desde su quietud, desde su pequeñez y materia primaria, nos conecta con el movimiento del universo.

Estos elementos básicos se convierten en protagonistas de sus instalaciones y vídeos, tanto como de su intervención en los espacios naturales, la montaña, a partir de un tratamiento simbólico de los mismos.

Younes Rahmoun nos presenta varias de sus obras expuestas en el Reina Sofía. El proyecto Hijra, (palabra árabe que significa migración o inmigración), que realiza desde el 2010, es una performance/acción/intervención en la que hace emigrar elementos de la naturaleza, piedras, del Rif, a otros lugares del mundo. Acción que realiza en cada uno de sus viajes por todo el mundo. Estos elementos se intercambian con un equivalente, recogido en el lugar de recepción, que le acompaña a su regreso, al punto de partida, las montañas del Rif.

Son sistemáticamente siete pequeñas piedras, que apenas ocupan el espacio entre sus dos palmas juntas, el tamaño del corazón más o menos, las que, cada vez, con su posicionamiento, dibujan una figura geométrica reconocible: una casa, un barco, un árbol, una montaña. Posteriormente utiliza el dibujo de la silueta de cada piedra y su fotografía para llevar un registro de cada uno de estas actuaciones. Evidenciar la repetición, el movimiento cíclico, para incidir en la comunicación, en la visión del movimiento, de la quietud, de la adaptación al entorno desde la construcción. El verso, la repetición en las artes, crea los vínculos con el lector, que, al repetir la acción con su lectura, interioriza, aporta su visión, siendo siempre, desde lo más básico, una lectura nueva.

Las piedras del Rif, como seres migrantes, se integran en el nuevo entorno y miran hacia su lugar de origen, reivindicando la universalidad del movimiento, la adaptación natural a sus nuevas condiciones, pero con la pregunta sobre qué podemos aportar. Otras siete piedras de Gata viajarán al Rif, con la misma disposición.

Las piedras nos hablan de las migraciones a otros espacios, a otros tiempos, como los desplazamientos que a lo largo de la historia la humanidad ha realizado por todo tipo de territorios. Esta acción nos habla del ser humano, de su adaptación al medio, del fragmento, del pequeño ser y de su energía en su vínculo con el todo, de las múltiples relaciones y posibilidades del ser en el universo que habitamos.

Toda esta documentación se muestra en la sala, en diferentes series de dibujos y fotografías de las piedras y plantas, con un gran mural, de grandes dimensiones, pintado directamente sobre la pared, representando, de manera esquemática, las montañas del Rif, desde donde parte y a donde concluye cada una de estas migraciones. Marco que nos lleva a ese espacio de meditación en que se convierte la Lonja.

Dibujos, fotografías, piedras, arena, objetos que, diseminados por la sala, nos describen dos caminos diferentes hacia la luz, con complicidades emocionales y materiales.

Younes Rahmoun ha expuesto en más de 25 países diferentes y en cerca de 150 espacios expositivos y eventos internacionales, el Museo Victoria and Albert de Londres, el Palacio de Tokio, el Museo Nacional de Arte Africano, el MACBA, el Centro de Arte Reina Sofía, así como en la Bienal de Venecia. A partir de su formación en el Instituto de Bellas Artes de Tetuán, diferentes encuentros y trabajos conjuntos con otros artistas y maestros, como Faouzi Laatiris o Hassan Echair, enriquecen su trabajo. Una de sus primeras apariciones como artista fue en la exposición el Objeto Desorientado en Marruecos que tuvo lugar en el Museo de Artes Decorativas en París en 1999, comisariada por Jean-Louis Froment, donde se encuentra con el curador e investigador Abdellah Karroum, con quien desarrolla trabajo y proyectos desde 2000.

Josep Ginestar se forma en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Valencia y en la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes de París. Profesor en el Curso Experimental de Plástica, A. Vives. En Gata de Gorgos crea y organiza el certamen de arte internacional Art al Vent y el Grup de Reull. Su trayectoria artística y expositiva se ha desarrollado tanto en su entorno más cercano, los pueblos de la Marina Alta, de la provincia de Alicante, como en grandes capitales de España y de otros países. Participando en ferias como Interarte y ARCO, con obra en importantes galerías y en instituciones fundamentales. Ha contrastado su obra en colectivas como Artistas Valencianos, junto a Carmen Calvo, Miquel Navarro, Yturralde, u Otras Naturalezas, junto a Eva Lootz, Perejaume, Schlosser…. En la actualidad está preparando una exposición retrospectiva para el Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana.