El Centro Tradicional de Alicante, especialmente el Área San Francisco, en la actualidad se caracteriza por un importante y progresivo proceso de obsolescencia y deterioro de la actividad económica y comercial, que afecta de manera creciente a toda el área, sufriendo un deterioro económico, social y urbanístico similar al que se ha producido en muchos centros históricos de otras ciudades. Para entender mejor cómo se ha llegado a la situación actual, es importante una visión, cuando menos general, del pasado de la zona y de su posición respecto a la ciudad de Alicante.
Nos remontamos al S.XIV y vemos una villa amurallada siglos atrás, preparada para prevenir posibles ataques enemigos, sucedidos ininterrumpidamente, por el afán de conquistar estas tierras por su atractivo singular. No es de extrañar por ello que, en 1490, el Rey Fernando II le concediese el rango de ciudad.
A raíz de que en el S.XVI comienza a desarrollarse una importante actividad en el puerto, un aumento del comercio, de la artesanía de exportación y una próspera agricultura local, surgen, debido a este apogeo económico y mercantil, dos arrabales extramuros: el marítimo de Nuestra Señora de Gracia o San Francisco, siguiendo al camino de Elche; y el interior de San Antón, como prolongación del camino de la Huerta.
Este último núcleo, por su desmedido crecimiento, no iba a ser protegido con fortificaciones por ser demasiado costosa su realización. No ocurría igual con el de San Francisco que se pretendía cercar desde las afueras del Malecón hasta la Muntanyeta; el arrabal fue fruto del progreso marítimo comercial, que dio pie a la aparición de un importante fondeadero en la concavidad por la desembocadura de las ramblas de Canicia y de San Blas, en cuya orilla fue configurándose un barrio ocupado por comerciantes, marinos y almacenes. Fruto de esta expansión son las actuales calles de Gerona, Barón de Finestrat y San Francisco. En este núcleo surgen dos edificios importantes: El Convento de los Franciscanos y la Casa del Rey, los cuales favorecen la progresiva consolidación del arrabal.
Los Frailes Franciscanos, instalados en el monasterio de los Ángeles desde 1440, se trasladan a la ladera del cerro de la Muntanyeta construyendo su Convento en el 1514; será en el año 1836 cuando sea exclaustrado, quedando sólo en uso la Iglesia, hasta que en 1850 se declaró en ruina. Tanto los edificios como los terrenos pertenecientes al Convento quedan entonces bajo la custodia del Estado, ocupando hoy una parte de aquéllos la Delegación de Hacienda.
La Casa del Rey o Alfolí de la Sal, destinada a almacenar la sal procedente de las salinas de la Mata, fue construida entre los años 1551-1591. De sobria y funcional arquitectura, se adornaba con tres grandes arcadas por donde ingresaba la mercancía. Estaba situado a la orilla del mar, en los terrenos ocupados más tarde por la actual plaza de Gabriel Miró, de la que aún perdura en la memoria popular su antiguo nombre de plaza de las Barcas. En el S.XIX, y a pesar de las pésimas condiciones en las que ya se encontraba, fue utilizado como cárcel. Hoy su solar está ocupado por el antiguo edificio de Correos y Telégrafos.
El afianzamiento del arrabal de San Francisco como área de expansión urbana en el S.XVI no tuvo su reflejo en los proyectos de ampliación y mejora del sistema defensivo de la ciudad, abordados desde mediados de la Centuria, pues quedó excluido del recinto amurallado por el elevado coste que una nueva remodelación hubiera supuesto; circunstancia que muy pronto puso en evidencia la obsolescencia de la cerca defensiva ante un hipotético ataque procedente de la playa de Babel.
Superados los intentos de destrucción, el arrabal fue consolidándose a lo largo de la siguiente Centuria. Sabemos que a mediados del S.XVII San Francisco contaba con unas 300 casas, siendo sus cuatro calles más importantes las actuales de Manero Mollá, San Francisco, Barón de Finestrat, Gerona, y sus dos plazas principales el Portal de Elche y Gabriel Miró o plaza de las Barcas.
Además, el arrabal contaba con una fuente llamada de la Balseta, por la balsa o lavadero que la ciudad tenía allí.
La ciudad duplicó sus habitantes de 1510 a 1609, pero los problemas defensivos del arrabal persistirán hasta que en el S.XVIII sufra dos abatares importantes. La escuadra Francesa del Almirante D´Estrées en 1691 bombardea la ciudad reduciéndola a ruinas y destruyendo su Ayuntamiento. Porotro lado entre 1706 y 1709 Alicante, que se había declarado borbónico en la guerra de Sucesión, es sitiado por las tropas del Archiduque a las que se rinde la ciudad.
Tras estos conflictos bélicos se comprueba la importancia de que el arrabal de San Francisco esté dentro del espacio amurallado, obligando la Guerra de Sucesión a reparar y reforzar las murallas del S.XVI y a edificar un nuevo anillo defensivo. Tomando como elemento de apoyo el Baluarte de San Carlos, se cercará el arrabal mediante tapias, terraplenes y fosos, si bien, se dejará extramuros el Convento de los Franciscanos. La nueva defensa, construida a partir del año 1704, discurría paralela a la actual calle Gerona, giraba hacia la plaza Ruperto Chapí desde donde partía otro lienzo en dirección oeste que, volviendo a doblar a la altura del Mercado Central, enlazaba con la muralla renacentista en la Puerta de la Huerta y desde aquí con la muralla que desciende del Castillo.
A partir de este momento la expansión es muy grande. En los S.XVII y S.XVIII el puerto dinamiza las transformaciones urbanísticasde la ciudad, se habilita para comerciar con América y se crea un consulado de Mar y Tierra para fomento de la navegación y la agricultura, lo que la convierte en el tercer puerto comercial de España después de Barcelona y Cádiz. En 1797 Alicante ya contaba con veinte mil habitantes.
Pero junto a este auge hay desgracias por llegar: en 1804 una epidemia de fiebre amarilla asoló la ciudad, dejando un saldo de 2.777 muertos en una población de 21.477 habitantes, y en 1854 una gravísima epidemia de cólera morbo azota la ciudad de nuevo, muriendo 1900 personas, entre ellas el Gobernador Civil D. Trino González de Quijano, que contrajo la enfermedad atendiendo a los afectados. En 50 años la población Alicantina había perdido 4677 personas. Aun así, es ya en el S.XIX cuando comienza la planificación de una ciudad moderna, aunque lentamente debido en gran medida a la falta de interés municipal, y a la preferencia de una burguesía local por instalarse en las zonas más cercanas al centro histórico: Explanada o arrabal de San Francisco, inaugurándose dos edificios emblemáticos en nuestra ciudad como son el Teatro Principaly la Plaza de Toros.
La Guerra de la Independencia, a principios del S.XIX también, obligó a la demolición del arrabal de San Antón, por su vulnerabilidad al hallarse fuera del recinto amurallado, trasladándose su población al reciente creado Barrio Nuevo, ampliación norte del Barrio de San Francisco. En este momento se amplían las murallas incluyendo por primera vez el Convento de los Franciscanos y la Muntanyeta.
A mitad de siglo se produce la mayor transformación urbana de la historia: la llegada del ferrocarril ( 1858 ) y su conexión con el centro de la Península aseguró la importancia portuaria que siempre le ha conferido un aire cosmopolita al estar la ciudad al borde mismo del mar y, por tanto, de los muelles, atractivo suficiente para atraer al turismo. Paralelamente se lleva a cabo la demolición de las murallas, nacen nuevos barrios, se intensifica la actividad secundaria y terciaria, la ciudad se consolida como centro de servicios y, en consecuencia, se produce el gran desarrolloque actualmente tiene la ciudad. San Francisco también experimentará sus mayores transformaciones; reforma de la línea de costa con la formación del muelle, desvío del Barranco de San Blas, creación de la calle San Fernando ......
En 1897 comienza la ejecución del 1º Plan de Ensanche que ordenará el crecimiento de la ciudad, según el proyecto del arquitecto D. José González Altés, lo que propicia un aumento considerable de la población y en 1900 pasa a tener 50.142 habitantes. En 1980 Alicante alcanza los 246.000 habitantes, lo cual supone un aumento del 490 % entre 1900 y 1980.
De este modo, se puede decir que la zona del Centro Tradicional, históricamente, se integraba y formaba parte del área central administrativa, comercial, social y cultural de la ciudad. En este área y sus inmediaciones se situaban, manteniéndose aún hoy gran parte de ellos, importantes centros administrativos públicos y entidades privadas, centros culturales y sociales, despachos profesionales,y comercios de calidad de sectores como el textil, joyerías, muebles, etc., que daban servicio al resto de la ciudad. De ellos destacan: el Teatro Principal ( 1846 ) de estilo neoclásico; la Casa de Socorro ( 1925-1927 ); la sede del Gobierno Militar ( 1927-1932 ); el cine Ideal ( 1924-1925); la central de Telefónica (1929-1931); el edificio de Correos y Telégrafos ( 1916 ); la sede de la presidencia de la Generalitat Valenciana ( 1898 ); la Casa Alberola... Por tanto, la zona, por su especial ubicación entre importantes calles de la ciudad (Rambla de Méndez Núñez, avda. Dr. Gadea, Explanada de España y Gerona), con bellas plazas y zonas verdes, como la de Gabriel Miró o Dr. Gadea, era por entonces la zona residencial privilegiada de la burguesía, profesionales y altos funcionarios del municipio.