En todos los casos, para poder alquilar un vehículo, las compañías exigen una edad mínima que puede variar de una compañía a otra y a veces también una cierta antigüedad en la posesión del permiso de conducir.
La documentación exigida para formalizar el contrato de alquiler consiste en el D.N.I. o pasaporte y el carnet de conducir.
En el contrato, que debe firmarse en todos los casos, constarán los siguientes datos:
La empresa deberá conservar copia de los contratos durante un plazo de tres años.
Tanto las tarifas de alquiler como los precios de los seguros, accesorios, etc., no están sujetos a tarifa administrativa, si bien deben estar expuestos al público en lugares visibles, y suficientemente accesibles, de los locales de alquiler, mediante los correspondientes listados o folletos.
Por lo general, existen varias modalidades de tarifas que el usuario puede elegir a su conveniencia:
El precio del alquiler no incluye el combustible, el vehículo suele entregarse con el depósito lleno y el usuario debe devolverlo de la misma forma. En caso contrario, la empresa cobra el importe del carburante. También son a cargo del cliente las multas que le sean impuestas durante la utilización del automóvil.
Algunos establecimientos exigen una fianza que, si no hay problemas, se devuelve al entregar el vehículo.
La tarifa de alquiler de un automóvil incluye el seguro obligatorio del automóvil y el seguro de responsabilidad civil ilimitada a terceros. Algunas empresas incluyen también otras coberturas.
En caso de accidente hay que contactar con la empresa propietaria del vehículo en un plazo máximo de 24 horas.
Igualmente hay que contactar con la empresa en caso de avería del automóvil. Al firmar el contrato de alquiler, el cliente se obliga a no efectuar ni encargar ninguna reparación el coche. Por otra parte, la empresa se exime de responsabilidades por los inconvenientes derivados de una avería.