Análisis de las obras de Juan Gil-Albert y de sus influencias. Algunas de las conclusiones son muy sorprendentes.
Juan-Gil Albert juzgó a Francia "ciudadana y ordenadora" y hasta llegó a anotar que "el único exceso que puede cometer un francés es el de la razón". La presencia de la cultura francesa en su universo literario fue constante y Francia le correspondió en el centenario de su nacimiento.
Ponentes franceses y españoles se reunieron en Pau para celebrar un Coloquio sobre el escritor en octubre de 2004. Durante dos jornadas se presentaron libros, se proyectó un documental, se leyeron algunos de sus textos y se pronunciaron nueve visiones sobre su obra, reunidas en este volumen.
La palabra gilabertiana sonó en el país que tanto admiró y su nombre se acercó a una nueva generación de universitarios franceses. Las convergencias en los análisis de varios títulos poéticos y en prosa subrayaron la coherencia de una obra, el rigor de un pensamiento y la lucidez de un nombre.